Ahora vivo en el bar La Academia. Leyendo a Verón y sus discursos sociales, viendo oscurecer, tomando café con crema, y siendo yo mismo.
El domingo voy a la cancha como siempre, y espero volver con vida a mi casa. El sábado voy a ser el padrino del bautismo de mi sobrino, en la iglesia de mi barrio, y también espero volver con vida a casa. El mismo sábado por la noche, si estoy latiendo todavía, voy a la reunión de la revista en la cual escribo, y saben qué, también corre peligro mi existencia. Estamos en momentos de definición, de aunar proyectos editoriales o asesinarnos con total conciencia, y ahí sí dormir tranquilos. Veremos si matamos o morimos.
La vida es trágica, digan lo que digan. Y ojo que eso no está mal, qué otra cosa llena más el espíritu que la tragedia, la tristeza, la desesperanza. Sabina pide a gritos que le devuelvan su depresión, yo nunca pensé en librarme de ella. Es mi sombra compañera, es indestructible.
jueves, 8 de enero de 2009
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