viernes, 16 de enero de 2009

CIENTO QUINCE

Estoy recorriendo estanterías de libros en una librería, y veo, agarro, uno que dice selección argentina. Es una antología de escritores argentinos. Un cuento de cada uno. Previamente hay una breve entrevista a cargo del compilador; una de las preguntas obligadas es cuáles autores influyeron en su obra y qué libros más exactamente. Es una pregunta tan trillada como inútil. ¿De qué sirve saber eso? Además, es imposible que un escritor acierte a nombrar a todos sus influencias.
Dejen de hacer esa pregunta. Y escritores: dejen de contestarla. O contesten ¡Qué sé yo!
Esa es una respuesta lógica para una pregunta ilógica.

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