El señor E tuvo un mal sueño, una pesadilla terrible. Pienso en monstruos deformes, o en fantasmas, o en seres de otros mundos infrahumanos; pero no, no puede ser que una nimiedad como esa haya provocado tanta belicosidad para con sus empleados esta mañana. Que el señor E sufre una patología con la limpieza es algo harto conocido por todos, pero hoy insultó y faltó el respeto al encargado de nuestro sector y, en verdad, a todos nosotros, sus esclavos diarios, que le hacemos ganar el combustible para su yate.
Arrancó con la voz elevada y terminó por exclamar que francamente le teníamos las bolas por el piso con dejar cajas de mercadería desparramadas por entre las estanterías. Se quejó de que trabajamos como nosotros queríamos y no como él ordenaba. Lo cual es un error, ya que, sin ser un gran analista, trabajamos como podemos en relación a la falta de personal, de infraestructura laboral, de incentivo económico. Porque el señor E aumenta los precios de sus productos para poder paliar el ascendente costo de vida, que inflación mediante, crece y crece. Claro que no aumenta nuestros sueldos. E incluso, no entiende de qué nos quejamos. El señor E.
Así que yo creo que tiene que haber soñado algo peor. Una cosa como que se le hundía el barquito, o se le ensuciaba el parquet del living, o alguien le hacía notar, con ironía y de perfil, que no es más que un ignorante con alto grado de incultura que explota gente para ganar dinero, a su vez que evade impuestos comerciando en negro, y que no alcanza con su traje oscuro impecable y su sobriedad al hablar para ser un señor hecho y derecho. Cosa de la que él está convencido que es. El señor E.
Señor E, usted no es un hombre digno. Alguien que le saca ingresos a hospitales y escuelas públicas no puede serlo, jamás. Y esto al margen de cómo nos trate a nosotros.
Ahora que lo medito mejor no creo que haya soñado nada malo. Más bien creo que no pudo entibiar la noche gélida que sufría su esposa, creando una insatisfacción que rubricó su semblante y el de su querida. Supongo que pensó que en algún lugar debía ponerse rígido.
viernes, 16 de enero de 2009
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