viernes, 9 de enero de 2009

TREINTA Y SEIS

El poeta surge luego de meses de destierro. Mira la calle que le pasa enfrente, observa la vida del atardecer, la gente y su prisa, la otra gente y su desidia. Las luces que se van prendiendo. El día que se va apagando. El ritmo que no cede. La meta que no cambia. El éxtasis del plan universal. El triunfo de los encantadores del cuarto de estar. Todo es cinco estrellas. Aun, cuando en el horizonte hay más.
El poeta surge luego de meses de destierro. Agarra su verso escrito en el pasado y lo presenta en sociedad. Sirve igual que ayer.

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