La imaginación del Dante pensó en un infierno dividido en nueve círculos. Y allí lo llevó Virgilio para visitarlo y recorrerlo, como una anticipación del mundo del Hades. Fue en el primero de esos círculos, el Limbo, donde encontró a los niños inocentes, a los patriarcas, y a los sabios de la antigüedad.
Solyenitzin imaginó un primer círculo para otro infierno, uno ubicado en la tierra, en su tierra natal.
Así describe el ruso premio Nóbel la vida de los científicos soviéticos en las prisiones estatales, allí donde se alojaban los hombres cuyo primordial delito era el pensar. Donde eran obligados, aquellos sabios, a desarrollar sus investigaciones en favor del Partido, sin desviaciones y sin relajamiento de su tarea para la Madre Patria Socialista.
En el primer círculo es, probablemente, la obra literaria más importante de la vida del escritor arriba mencionado. Una impiadosa crítica que fue prohibida en reiteradas ocasiones por el propio Nikita Krushev, quien solo autorizó de nuestro autor la publicación de El diario de Iván Dentsovitch, un libro que reunió algunas novelas cortas y breves cuentos. Inofensivos a la vista de los jerarcas de la censura del régimen.
No obstante la Cortina de Hierro, la novela de Solyenitzin En el primer círculo, fue publicada en Estados Unidos y en Europa, y produjo el impacto que era de esperar dada su lograda descripción del tratamiento recibido por los hombres de ciencia bajo la dictadura stalinista.
La vida en la cárcel para intelectuales de Mavrino recorrió, mediante su traducción del ruso, el mundo occidental y capitalista. Generando un recelo aún mayor por las políticas de un Estado socialista que se proclamaba como ejemplar a los ojos del resto del planeta.
La Sharaskha (dependencia) de Mavrino es una suerte de cámara Gesell que el autor nos muestra desde una pluma intensa, y con una visión certera del pesar y las ilusiones de los castigados pensadores de la nación soviética, casi desterrados en su propia tierra.
Alexander Solyenitzin es un escritor del siglo XX, pero con el genio y el impacto literario de un Dostoyevski, o de un Tolstoi. No es exagerado compararlo, y se lo ha hecho en el mundo de las letras, con los autores de Guerra y Paz y Los Hermanos Karamazov; incluso la estatura de un Turgueniev le sienta bien a su propia dimensión.
Por supuesto antistalinismo fue condenado a trabajos forzados entre 1945 y 1953, y deportado a Siberia en 1953 y hasta 1957. Fue finalmente expulsado de la U.R.S.S en 1974. Cuatro años antes había sido galardonado con el premio Nóbel de literatura por la Academia sueca.
domingo, 25 de abril de 2010
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