domingo, 14 de febrero de 2010

DOSCIENTOS

No tengo miedo ni he de tenerlo. Soy el alma fuerte de los débiles, soy su guía.
El día último alumbra mi confianza,la tarde pasa gris, respetuosa. Todo el tiempo es hoy, y es mío. Las multitudes que me ciernen desde sus brillos, no significan nada ya para mí. Yo soy el pasado inmortal, el presente orgulloso, y ninguno será yo mismo en los lustros venideros. Mis ojos llevan décadas viendo la historia.
Mi pecho tiene la dureza del camino de ripio de los años.
Descubrí la vida. Soy el anciano.

No hay comentarios: