miércoles, 24 de marzo de 2010

DOSCIENTOS VEINTISIETE

De nuevo en la plaza Falucho me encontré al viejo que allí visita a sus muertos, conciencia adentro, siempre cuando se empieza a acabar el día del sol. Y como la otra vez me volvió a dejar aturdido con sus historias y sus versiones.
"¿Viste la Biblia?", me preguntó. "Sí, ¿qué tiene?". "La escribió Lucifer, y se la endilgó al de arriba. Hizo correr la bola de que era el libro que contenía el mensaje de Cristo. Inventó la palabra de los Apóstoles, las prédicas del carpintero, todas esas historias de resucitados, prostitutas, panes multiplicados...".
Después de un rato en silencio le pregunté con qué razón haría algo así. "Desprestigiar a su antiguo súbdito, hacerlo quedar como un fabulador utópico".

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