jueves, 27 de agosto de 2009

CIENTO SESENTA


Oteando al enemigo espera la miseria de un tiempo asimétrico.
Agazapada en una trinchera de negros escondrijos,
esa que se renueva cada atardecer,
y que tan eficiente es contra los embates de la bienandanza.
Unos soldados roñosos y hambrientos guardan con celo extremo
su posición en la batalla social más vieja y ruín.
Enfrente,
el enemigo brilla en su cuartel luminoso.

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