domingo, 30 de agosto de 2009

CIENTO SESENTA Y CUATRO

Si te quito los ojos de encima, un instante, es solo para buscar, por las ventanas del bar, algo que me impida enamorarme de vos fatalmente.
Mi búsqueda dura segundos. Hay una maldita y secreta devoción que me obliga a mirarte.
Y vos te vas a ir, y yo no te voy a ver nunca más. Y voy a quedar enamorado y solo, para toda la eternidad.
La belleza es un arma de doble filo.

No hay comentarios: