martes, 18 de octubre de 2011

TRESCIENTOS VEINTISIETE

Yo, que estaba solo y tranquilo en este gris silencio de jueves, de pronto fui invadido por una luz que no estaba en los planes de este día. Un fulgor que vive en una mujer, y que sale a atacar desprevenidos. Un brillo que sonríe y produce encantamientos, que le saca palidez al cielo oscuro. Una esperanza para el amor ausente de mi instante diario.

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