Es una ironía muy fuerte que este cuaderno se llame gloria. De acá lo que se ve son los techos de los colectivos, los coches pasar a toda velocidad por la avenida, rumbo al norte. No sé si para allá estará el norte de toda esa gente desesperada.
La noche no se calla en el café de la armada, los demonios del últino día agitan en todas las mesas, patean todas las cabezas, quiere subvertir todos los órdenes que esta hora tiene al filo del lunes.
Esto es una mierda. Estoy escribiendo mierda, pura mierda. Y ser consciente de eso es peor todavía, más me acribilla el desaliento.
Nada, no dije nada que valga la pena. Todos perdimos el tiempo.
Perdón.
sábado, 22 de octubre de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario