martes, 21 de agosto de 2012
TRESCIENTOS CINCUENTA Y SEIS
Es una trampa. Esto que parece tan bueno, que despierta la envidia de otros, es una maldición. No está bueno parecer más joven. Es una promesa hecha sin hablar, sin palabras, que al final no se cumple, no se puede cumplir.
Al terminar el día la noche llega sin nada que la detenga. Yo, que soy día pleno a los ojos del mundo, tengo la noche tatuada en la piel; surge cuando estoy desnudo, cuando me voy vistiendo, y cuando ella menos lo deseaba.
Es una trampa. Yo soy una trampa. Para ellas y todo su amor, su fe, su esperanza.
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