No puede ser que acabe todo, así como así, sin nada más que esperar. Es una brutalidad que no se justifica con ninguna razón suprema; para qué quiero saber de cada piedrita de este mundo, para qué conocer todo en su intrínseca razón de ser. Si apenas puedo hallar una que me permita seguir adelante en este paisaje que al final se irá sin mi. No soy nada más que una lógica de la propia naturaleza, uno de sus tantos magníficos caprichos cotidianos.
El amor es lo único que sirve. Y un poco menos el arte.
domingo, 29 de mayo de 2011
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